NUESTRA HISTORIA

La Asociación Natania es una entidad que, desde su nacimiento, se ha centrado en la lucha contra la exclusión de las personas sin hogar. Esto se ha conseguido gracias a un equipo de voluntariado que, organizado en torno a los proyectos Rehoboth y Bajo Techo, dedica tiempo y esfuerzo a visibilizar y acercar esta realidad al resto de la sociedad.

En el año 2009, tras el estudio realizado por una Hija de la Caridad acerca de la realidad de la ciudad de Valencia entorno a la situación de las personas sin hogar y los recursos existentes con los que contaban, se evidenció la necesidad de crear un centro de amplia acogida y baja exigencia que pudiese atender a aquellas personas sin hogar que se hacen invisibles en nuestras ciudades, personas que caen en situaciones de degradación y necesitan ser escuchadas, personas que huyen de lo institucionalizado, pero que necesitan recuperar la seguridad en sí mismas para dar nuevos pasos en el camino hacia la integración.

Tras establecerse contacto con diversas organizaciones del sector, y en base a la inexistencia de un recurso de esta naturaleza a nivel público o privado, nace el Proyecto Rehoboth con la intención de complementar funcionalmente el resto de los servicios que conforman la Red de Atención a Personas Sin Hogar de la ciudad de Valencia, cualquiera que sea su naturaleza y dependencia administrativa. Es por ello que Rehoboth surge como un lugar abierto donde la persona se sienta dignificada y con posibilidades de prosperar y de promocionarse si así lo quiere.

Si bien en un principio el Proyecto Rehoboth fue puesto en marcha gracias al esfuerzo de tres entidades, Hijas de la Caridad, Obra Mercedaria y Voluntarias de la Caridad, que se unieron con la confianza de hacer realidad este sueño al formar la Asociación Natania, poco a poco, los voluntarios y las voluntarias se integran en la asociación, ciudadanos y ciudadanas sensibles a la realidad de las personas sin hogar que, cada semana, encontraban en Rehoboth un espacio de intercambio y escucha. La experiencia vivida durante un año nos confirmó la necesidad de proyectos de este estilo donde el recurso se adapte a la persona y no la persona al recurso, y desde ahí comenzar un camino de acompañamiento hasta donde cada uno/a desee.

Desde el primer momento, tras la apertura del proyecto recibimos gran número de personas de otros países, a parte de la gran aportación del CAST, también estuvimos en colaboración con el CAI, que nos ofrecieron gran ayuda.

En el año 2010 las entidades constituyentes dejan la asociación, siendo los socios y socias, quienes, gracias a su gratuidad y entrega, asumen las responsabilidades de la Asociación Natania. A finales de ese año nos trasladamos a un nuevo local que, adaptado a las necesidades del proyecto, le diese estabilidad y mejorase los servicios ofrecidos. Es aquí donde continuamos desde entonces, con el apoyo de las AIC, encargadas de la lavandería, y las Hijas de la Caridad, acompañando a las personas sin hogar en sus procesos personales.

Excepto el mes de agosto, siempre se ha intentado abarcar el máximo horario posible, sábados y domingos de 8:00h a 20:00h, haciendo las voluntarias y voluntarios un verdadero esfuerzo. De hecho, hemos podido abrir algunos festivos de especial significación como ha sido la Navidad.

Igualmente, hemos seguido apostando por la integración de la asociación en la red de servicios públicos de Valencia, pues creemos que las personas beneficiadas de este trabajo en equipo son para quienes está pensado este recurso. Siempre en estrecha coordinación con el CAST (Centro de Atención a los Sin Techo del Ayuntamiento de Valencia), también nos coordinamos con el SPAI (Servicio de Atención a los Extranjeros-Inmigrantes) y otras entidades del sector. De la misma manera, participamos en la Mesa Interinstitucional de Entidades que trabaja para coordinar todos los recursos de la ciudad que se ocupan de las personas sin hogar.

Así pues, en 2013, y gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Valencia, nace el Proyecto Bajo Techo. En el mes de noviembre abrimos las puertas de una vivienda destinada a que las personas sin hogar que así lo deseen puedan completar los itinerarios de inserción ya iniciados, bien en nuestro centro de baja exigencia, o bien en albergues u otros programas terapéuticos.